Dios era, lo que algunos tanto amaban según sus circunstancias o bien, lo que algunos tanto odiaban según sus circunstancias; también la indiferencia de otros. Dios se levantaba temprano, dormía en una habitación normal, nada de excentricidades. No había tronos, pájaros cantando, tampoco una iluminación clara, perpetua y tenue. Dormía en una cama individual y no necesitaba despertador pues es –dios-.